El regalo de mi madre a mis 15 años RELATO EROTICO

A los 14 años yo era un mar de hormonas, estaba excitado todo el tiempo y no tenía mucho contacto con chicas dado que estaba en una escuela militarizada, salía los fines de semana, los cuales pasaba en mi casa, mi hermana era una gran amiga solo que estaba estudiando fuera del país y a mi padre lo veía una vez al mes así que era Elena mi madre, la persona con la que más convivía.


 



En alguna ocasión yo estaba tomando una siesta en su cuarto y ella entró de prisa, tenía que cambiarse de ropa pero no quería despertarme así que silenciosamente sacó su muda y se cambió rápidamente.


 


Yo la sentí desde el principio y solo abrí un poco los ojos, estaba oscuro así que no me veía bien, pero la luz tenue a mi me permitió verla desnuda por unos instantes, los suficientes para que mi madre se convirtiera en mi gran obsesión.


 


Desde ese momento buscaba cualquier pretexto para espiarla y durante la semana, en el internado, me masturbaba pensando en verla desnuda; empecé a desear los fines de semana con agonía, era mi gran premio.


 


Cierto fin de semana llegó mi cumpleaños, esperaba pasarlo en casa pero ella tenía una sorpresa, cuando llegué no me dijo nada y solo me pidió que me arreglara. Salimos en la noche de un viernes, alrededor de las 8:30pm llegamos a un restaurante que ella amaba, era una cena elegante conmigo para darme un hermoso reloj de regalo.


Estaba súper contento, me sentía pleno de estar ahí y pasamos una velada increíble, hablamos horas de miles de temas, bebimos vino y un par de digestivos que casi no nos sirven porque iban a cerrar.


 


Regresamos a casa contentos y riéndonos a carcajadas, ella hacía hincapié en que la gente nos miraba raro, yo no vi nada la verdad pero le daba por su lado. Al llegar a casa bebimos agua y cada quien se fue a su cuarto a dormir, yo salí corriendo para hacerme el dormido y ver si podía espiarla, por ello salí al corredor y vi su puerta abierta pero ella no estaba, sonaba la ducha. Entré para mirar, pero el vapor no me dejó, la oía cantar pero nada más, cuando terminó y cerró las llaves del agua salí rápidamente.


 


Me frustró un poco y regresé a mi cuarto pero seguía pensando, lo que me hizo intentar de nuevo, la puerta seguía abierta y alcanzaba a ver que estaba dormida dentro de la cama, no la podía ver, pero cuando me iba a retirar la escuché decirme:


 


Damián, estás despierto?

Si má, bajé por agua pero ya voy a dormir

Mentiroso, me estabas espiando

 


Casi me muero de la vergüenza, pero obviamente lo negué, la voz me temblaba y quería huir pero ella me llamó


 


A ver mirón, ven para acá, métete a la cama

 


Entré y vi que estaba envuelta en una bata de baño, me metí y subí las sábanas pero me di vuelta para quedar a espaldas suyas.


 


Ella empezó a hablar:


 


A ver dime, ¿porqué me espías siempre que vienes?

No mamá, ¿cómo crees?

No me engañas, lo se, me he dado cuenta desde el principio, pero es normal por tu edad, solo hablémoslo y no sientas pena

Si mamá, perdóname

No tengo nada que perdonarte, eres un chico joven, sano y atractivo y es totalmente normal, ya tendrás oportunidad de encontrar una chica cuando sea el momento.

Sí, cuando pueda tener amigas porque ahora no conozco a nadie má.

Mi vida, pobrecito, a ver, te voy a decir algo pero no lo vas a contar a nadie ¿estamos?

Claro, estamos

Ok, vamos a hacer una cosa, te voy a dar un regalo de 15 años además del reloj que ya te di, te voy a dejar que me quites la bata y me dejes ver que haces con todo eso.

 


Ya tenía una gran erección, pero haber escuchado eso me hizo ponerme como roca, ella se incorporó y me dejó quitarle la bata, no lo podía creer, ahí estaba el premio a todos mis sueños, la recompensa de todas mis chaquetas, ahí tenía a Elena mi madre, totalmente desnuda, el pelo a los hombros, los senos grandes algo caídos, aunque estaba algo llenita conservaba una cintura definida, algo de panza pero sin celulitis, se veía firme, suave, sentada se le veía un culo enorme, sus nalgas eran grandes y paradas, algo exageradas pero llamativas y unas piernas fenomenales, la tenía toda para mi.


 


No supe como empezar y ella tomó la iniciativa


 


A ver, esto es lo que espiabas, tócalo

Toca mis pechos, acaricia mis nalgas

Mira que duro estás!

Quítate la pijama

Vamos a jugar

 


Y me desnudé, me vio la verga totalmente erecta y se enloqueció con el tamaño, yo ya era alto, estoy bien dotado desde siempre, pensé que lo sabía pero me di cuenta que era una novedad.


Lo tomó entre sus manos y lo empezó a sobar, me besaba en las mejillas dulcemente y rosaba las comisuras de mis labios, sentía su aliento en mi nariz y su perfume mezclado a un aroma de mujer, de sexo de mujer.


 


Que impresionante, ningún hombre con el que he estado la tiene de este tamaño, quien te hizo así de bonito nene?

Ni mi papá la tiene así?

Tu padre la tiene grande pero no tanto y es el que más me había impresionado

 


Dejamos de hablar y se la tragó de un solo empujón para salir magistralmente chupándola despacio para ponerme al borde de la eyaculación, ella lo percibió y dejó de mamar, pero se volvió a acercar y me puso la cabeza entre los senos, sus pezones, los besé con terrible morbo mientras me bajaba hacia su sexo el cual ya podía oler, un aroma delicioso que me excitaba en aumento, la probé, por primera vez probaba y tocaba el sexo de una mujer y era el de Elena mi madre, me acerqué a ella y me jaló de las nalgas, tomó mi verga y la puso en la entrada de ese paraíso prohibido, empecé a empujar deslizándome suave e incestuosamente en ella, invadiéndola y haciéndola gritar de culpa y deseo, yo sin tener control de mi entraba y salía de ella como si me hubieran enseñado a como volverla loca.


Al contrario de unos minutos anteriores en que casi eyaculaba en su boca, ahora me sentía duro pero quería que durara mucho tiempo, ella sollozaba frases que más me hacían profanarla con mi miembro obsceno.


 


Que delicia hijo, esto no puede pasar

Me llenas toda, me haces sentir mujer

Tienes que saber que cuando me di cuenta que me espiabas, empecé a dejar mi ropa interior regada por el cuarto para que pudieras tener cuando yo no estaba en casa.

Sabías que te espiaba de verdad?

Si, siempre lo supe, al principio me dio vergüenza pero después me sentía sucia y halagada, por eso dejaba abierta la puerta y procuraba darte un espectáculo cada vez que te sentía

 


Ella se volteó y se sentó sobre mi pene en una posición que me dejaba entrar hasta el fondo, se retorcía de placer y tuvo un fuerte orgasmo que la hizo gritar y al terminar ponerse a llorar, se sentía culpable pero seguía ensartada en mi verga, yo no le hacía caso y seguía moviéndome, dejó de llorar para volver a gemir y decir cosas sucias


 


Esto está muy mal pero me haces venir increíble, no se si es lo grotesco del acto o que yo no había sido tan deseada

Me gusta sentirte dentro de ti mi niño, me gusta como se siente tu pene desnudo dentro de mi cuerpo

Amo cada embestida que empuja mi útero y me hace sentir escalofríos por todo el cuerpo

Subía y bajaba clavándose mi falo, viniéndose repetidamente hasta que yo sentí un calambre desde los dedos de los pies, recorriendo todo mi cuerpo y haciendo que mis testículos se entumieran para lograr mi máxima erección, la dureza suficiente para explotar de placer al sentir como me atrapaba con sus piernas para no dejarme ir.


Chorros de semen la invadieron, incluso al salir de ella sentí como escurrían de su sexo, nos besamos en silencio, no dijimos nada, ya no era mi madre en ese momento, la sentía mi mujer, la abracé y nos quedamos dormidos.


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