Mi prima y amiga se comen mi semen RELATO EROTICO

 Mi relato es un poco largo, pero espero lo disfruten.

Mi nombre es Abraham, tengo 21 y tengo una prima de 36 (aunque no se le notan), ella de piel clara, de 1.63 aprox. Complexión robusta pero con un culo grande, caderas pronunciadas y unos pechos gordos pero enormes, ojos color casi verdes, labios algo carnosos y cabello largo café, la chubby perfecta. 

Desde hace unos pocos años ella me ha prendido un deseo por tocarle una de sus tetas o su gran trasero, ya que regularmente viste ropa corta y es difícil no ver su tremendo trasero.

Aunque es casada y tiene un hijo, sobrino mío de mi edad y una hija tan chula 4 años menor que nosotros. 


Yo quería tener algo que ver con ella sexualmente hablando, pero sé que no accedería, después de pensar tanto, la única vía que encontré fue que ella se comiera mi semen.

Cada reunión familiar está ahí ya sea sola o con alguno de sus hijos, sabía que es difícil pero logré idear un plan:

Hace un año fuimos gran parte de la familia a cenar en su casa, mientras los demás estaban platicando, tenía semanas sin jalarmelamela y me ofrecí a "ayudar" a servir y demás, había una bolsa con pan y los puse en un canasto grande, al hacerlo mi prima se acercó y dijo: "esos glaseados cómo me gustan" y le dije: "¿Te guardo uno?" A lo que ella responde "Ándale, gracias" y nos sonreímos. Pero al ver su sonrisa y ver su cara maquillada, le imaginé de cabeza en un sofá con el maquillaje escurrido por mi semen, su saliba y sudor; me prendió mucho; cómo todos estaban en su plática, aproveché el momento para ir al baño con el pan en la mano, tardé un poco pero con imaginarme su trasero y su cuerpo en posición sexual, hizo que eyaculára sobre su pan glaseado, volví a la cocina para esparcirlo con una cuchara.


Cuándo todos se estaban sirviendo le dije "toma, el pan que te gusta" lo tomó y agradeció, lo dejó en la mesa, se levantó y quería una taza de café, yo le dije "¿quieres café?, yo te lo sirvo" accedió, tomé la taza y sin que me viera corrí al baño y vertí unas 5 gotas que me quedaban en el pene, serví el café, le puse azúcar con la misma cuchara con la que esparcí mi semen por su pan y al acercarme a la mesa me percaté que no le había mordido ya que esperaba su café.

Se me volvió a parar cuándo volteó a verme, sonrió y dijo: "Gracias, siéntate aquí si quieres" (junto a ella) claro que me quedé en primera fila a ver como se tragaba mi semen; ella estaba platicando con una amiga suya (de la misma edad e igual de gorda culona) y mordió el pan, su expresión de gusto me hizo sonreír y se me paraba más, siguió comiendo y tomando café y nos dijo: "Yo no sé como le hacen pero este pan me gusta muchísimo, tiene un sabor que lo hace más rico" su amiga dijo "a ver, dame un pedacito" y yo me excitaba más aún, las dos hicieron gesto de placer por comerse ese pan, a lo que su amiga dice "no habrá otro por ahí?" Y yo con gusto: "claro! ¿lo quieres? Nadie lo ha tomado" y ella dijo "ay sí! Porfa" me levanté rápido a tomarlo mientras les decía: "voy a servirme más café y te lo llevo" el baño estaba ocupado y mientras veía las enormes tetas de su amiga y las nalgas de mi prima; se desocupó el baño y corrí con el pan en la mano, tardé de nuevo pero por fin pude eyacular de nueva cuenta, esta vez recargué mi pene caliente y palpitante sobre mi semen por encima del pan, tomando fuerzas lo cubrí todo alrededor y salí discretamente, pero en ese momento SU AMIGA ESTABA ESPERANDO A QUE SALIERA, como el baño está en un pasillo no nos veía nadie, creí que ella no había visto su pan y solo dije "Ahorita te dejo tu pan en la mesa" y respondió: "Ah sí, gracias" mientras sonreía.

Fui a la mesa y dejé el pan en su lugar

Le pregunté a mi prima que tal estaba y dijo "Ahora me gustó más jaja, quién sabe por qué" reímos y le dije "mucho cariño de seguro jaja".

Su amiga regresó y se comió el pan de pocas mordidas, me miraba sospechosa y yo algo nervioso fui con mis primos.


Pasaron las horas y salí al carro por unas llaves, al cerrar la puerta vi a mi prima y su amiga despidiéndose en la puerta de la casa, ella vive cerca, yo nervioso por si me decía algo me quedé asomándome al carro, ella pasó junto de mí y me dijo con un tono bajo y alegre "nos vemos, gracias por el pan" sonreí y me despedí y le pregunté:

+ ¿vives lejos?

- No, acá a la vuelta 

+ Aaah que bien, quieres que te acompañe? Ya es tarde y no me cuesta nada.

- Bueno, si quieres, no hay problema.


Cuándo llegamos a su casa abrió la puerta y dijo algo que no creo olvidar: "que mal que eres más chico que yo, pero esa cremita que le pusiste a mi pan estaba deliciosa nene, a ver si un día me regalas un poco para mí nada más". Cerró y me quedé con ganas de conocer más de ella pero a la fecha me dejó con las ganas.


Gracias por su relato a Abraham 


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